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El fondo que emerge

El fondo que emerge

Sentir, hacernos preguntas y compartir

En el mar del confinamiento parece que experimentamos gratitud por la salut propia, tristeza por la falta de salut de otros, perplejidad por el presente, alegrías por reencuentros, añoranza por separaciones, días de bruma por el exceso de lo que nos rodea, celebración por el trabajo que se mantiene y preocupación por el que desaparece…

Después del desconcierto inicial y de la hiperactividad siguiente, observo que en nuestras conversaciones hay cada vez pensamientos más reposados y que asoman INQUIETUDES de futuro, como una corriente de fondo que aboga por salir a la superficie.

Disfruto las conversaciones donde estas inquietudes profundas afloran, con pocas palabras, tiempo lento y emoción. Compartir de verdad, lejos de bloquearme, me ayuda a procesar y a sentirme conectada con los demás.

Con todo el respeto por la diversidad, y por tanto, por las personas que genuinamente se siente estupendamente estos días, rompo una lanza por aflorar inquietudes sin tapujos y no taparlas con multitud de haceres o con frases “happy”, por no buscar certezas acudiendo a recetas simples, por hacernos preguntas con humildad, por prestar atención a lo que emerge y compartirlo.

  • ¿a qué normalidad queremos volver?
  • ¿qué de bueno ha emergido y queremos que se quede? ¿cómo lo sostenemos?
  • ¿qué ha sucedido que nos muestra en clarito y trasparente lo que ya había? ¿qué queremos hacer con ello?
  • ¿qué costuras se han roto y ya no queremos remendar?
  • ¿qué necesita curas?
  • ¿cómo infundir energía, desde la empatía y vulnerabilidad?
  • ¿cómo me reubico?
  • ¿qué futuro traigo al presente?, ¿qué presente llevo al futuro?
  • ¿qué posibilidades se nos han abierto/cerrado?
  • ¿qué está en nuestra mano?

Abrazar y compartir las preguntas e inquietudes para procesar juntos lo que nos ocurre y dar paso al aprendizaje.

¿Nos pilla por sorpresa o nos pilla sesgados?

¿Nos pilla por sorpresa o nos pilla sesgados?

La última sorpresa predecible

Tim Harford, en su interesantísimo artículo “Why we fail to prepare for disasters”, publicado estos días en el Financial Times, señala que efectivamente algunos de los últimos desastres que ha habido en el mundo nos han cogido desprevenidos, pero no por falta de información.

De hecho,  llama al coronavirus “la última sorpresa predecible”: estábamos avisados tanto por expertos como por la realidad de pandemias anteriores…y sin embargo nos pilló no preparados. ¿porqué?

Harford identifica  5 sesgos, todos ellos consistente en emitir jucios de poco fundamento, que nos impiden actuar eficazmente ante riesgos claros y conocidos:

1.- Sesgo de Normalidad o Instinto de Rebaño: imitamos las señales que recibimos de otros y al final, los unos por los otros, nadie se mueve.

2.- Sesgo de Optimismo: el pensamiento de que todo irá bien, de que lo malo no sucederá, sin fundamento alguno. Una derivada de éste sesgo es el Optimismo Egótico: lo malo sí puede suceder, pero no a mi no.

3.- Pánico Negativo: somos a menudo lentos en reconocer el peligro y confusos en ofrecer una respuesta.

4.- Miopía Exponencial: subestimamos en 10 veces los procesos exponenciales

5.- Ilusión Mental: elegimos como señales aquellos datos que se ajustan a las conclusiones que deseamos extraer. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Cuando me miro a mi misma y a los demás, observo sin duda varios de los sesgos que dice y su despliegue en el día a día.

El sesgo que más me llama la atención es el del Optimismo y del Optimismo egótico . Tal vez la corriente actual de “Be positive”, aunque nos puede inyectar ánimos y energía, también nos  puede pasa factura.  Todos estos comentarios: “seguro que al final estaremos bien, a nosotros no nos pasará, ésto es una gran oportunidad, las cosas cambiarán para mejor, la nueva normalidad será mejor que la de antes.”…¿para quién?,¿en qué nos basamos exactamente?

¿Cómo combinamos declaraciones poderosas, que nos ayuden a construir un futuro mejor, (o en algunos casos a sobrevivir en el presente) sin pasar por alto hechos relevantes que están ahí y que sin tenerlos en cuenta nos va a pillar el toro?

Articular ESPERANZA y REALISMO me parece un desafío humano grande.

Por eso pienso que lo abordaremos mejor desde un “nosotros”, escuchando y compartiendo miradas y sentires diversos.

 

Ante la trizofrenia: CONFIERE SENTIDO

Ante la trizofrenia: CONFIERE SENTIDO

Vivimos a ratos en trizofrenia:

Pienso “estoy tranquila”, me siento insegura y actúo con dureza

Pienso “estoy comprometida”, me siento de mal humor y actúo con amabilidad

Digo sí, estoy triste y pienso “no”.

La trizofrenia debilita. Uno se agota, queda sin fuerzas, sin ningún centro de energía. Uno se siente desmembrado, un revoltijo de partes que simplemente reacciona a lo que venga. Todos conocían esa sensación en mis sesiones.” Gabrielle Roth.

Vamos haciendo concesiones, funcionando sin conciencia para alinearnos con el sistema, tironeados por las contradicciones de afuera y por las paradojas y dilemas internos, intentamos alinearnos con lo que se supone que “tenemos que hacer”.

Podemos aumentar la coherencia si escalamos las tareas a los objetivos y los objetivos a los metaobjetivos y al propósito ¿de que se trata realmente?, ¿qué quiero?, ¿para qué lo quiero? ,¿en qué conecta con mis valores?, ¿en qué medida me importa?, ¿en que medida me aporta valor real, y a los demás y al sistema?.

Nos encontramos en lo humano

Nos encontramos en lo humano

El otro día, preparando una formación, recuperé el vídeo danés All That We Share . En el vídeo se organizan personas en diferentes agrupaciones, como los católicos, los de altos ingresos, los de pueblo o los que nunca han visto una vaca, entre otros.

Una persona va pidiendo que den un paso al frente los que coincidan en temas varios, como haber hecho el amor la última semana, sentirse solo, ser padres adoptivos, haber sufrido acoso escolar, haber sido acosadores, etc.

No hay una sola agrupación que responda un solo tema sino que son personas de diferentes agrupaciones las que responden a cada uno de los temas, juntando a ejecutivos con moteros, deportistas con enfermeras, ancianos con hooligans

Hay personas con las que creemos que tenemos cosas en común y otras con las que creemos que tenemos muy poco en común. Cuánto nos equivocamos!

Estereotipos y prejuicios

Esto me lleva a reflexionar sobre los estereotipos. Conocemos dos rasgos de una persona y ya extrapolamos como son, como piensan, qué gustos tienen, qué vida han vivido, cómo se sienten, de lo que son capaces…

Abrimos y cerramos posibilidades continuamente a los demás. Y por lo tanto, también a nosotros mismos.

Son interesantes las estadísticas de discriminación del Instituto europeo para la Gestión de la Diversidad.

En la sociedad, los principales factores donde las personas se sienten discriminadas son edad, género y religión.

En la empresa es llamativo ver que uno de los principales factores de discriminación es la apariencia física, junto con la edad.

Estereotipos : Seguridad o humanidad

Una empresa, que es una pequeña sociedad, también se compone de personas a las que se encasilla y actuamos igual: tomamos decisiones basándonos en cuatro cosas, y a veces justo en las que nos distancian; creemos saber enseguida si trabajaremos bien juntos o de lo que alguien va a ser capaz de hacer…a veces conocemos poco al compañero con el que hemos estado trabajando años y años.

Tal vez, si conectamos desde lo humano, tomaremos decisiones que nos enriquecerán como personas y como profesionales.

La conexión surge de emocionarnos juntos en momentos compartidos en el día a día o en ocasiones puntuales. Queramos o no, avanzamos junto con otros y nos afectamos mutuamente. ¿Vamos a ignorar, a rechazar o a buscar esta vinculación?

Los estereotipos son la barrera para la conexión. Los estereotipos nos aportan seguridad y rapidez al relacionarnos, pero es en lo humano donde nos encontramos con los demás.

¿Queremos sentirnos seguros y rápidos o queremos sentirnos humanos?

Angels Pons

Socia fundadora de Abiwell